Las vacunas nos ayudan a prevenir enfermedades que antaño podían incluso ser mortales y que, gracias al calendario de vacunación, fueron desapareciendo del panorama sanitario, al menos en buena parte de los países desarrollados. En consecuencia, es evidente que vacunar a un niño es importantísimo y vital, no solo para proteger su salud, sino también la de las personas que le rodean.

Nuestro sistema inmunológico es atacado continuamente por gérmenes y, aunque normalmente es capaz de luchar contra ellos por sí mismo, lo cierto es que muchas otras veces los gérmenes se multiplican a una velocidad tan grande que el cuerpo no es capaz de responder a tiempo, y es en ese momento cuando contraemos las enfermedades. En este sentido, la vacuna sirve para dar esa ayuda que necesita el cuerpo cuando no puede luchar contra un determinado germen por sí mismo. La cuestión es que no podemos saber a priori si contraeremos una determinada enfermedad o no, pero lo que sí sabemos es que dadas las consecuencias que pueden tener muchas de ellas en nuestro organismo, es mejor y más seguro prevenir y actuar antes de que dichas enfermedades puedan atacarnos, ya que de esa forma nuestro cuerpo estará preparado para luchar.

Es decir, que la vacunación hace posible que llegado el momento en el que un determinado germen penetra en nuestro organismo, el sistema inmunitario esté listo para luchar dado que ya tendrá toda la “información” necesaria sobre el mismo.

vacunación infantil

 

La importancia de la vacunación en los niños

En los últimos años se ha puesto tristemente de moda el hecho de cuestionar el sistema de vacunación, hasta el punto de que muchos padres, aferrándose a las posibles consecuencias o contraindicaciones que una vacuna podría tener, han dejado de cumplir con el calendario de vacunación de sus hijos.

Es importante no olvidar que, aunque ahora muchas enfermedades parezcan haber desaparecido, la realidad es que parecen haberlo hecho porque la vacunación ha permitido tenerlas controladas, por lo que el simple hecho de no vacunar a alguien podría hacer que volvieran a aparecer, siendo esto un verdadero riesgo para todos.

Es cierto que, por ejemplo, los bebés son aún inmunes a algunas enfermedades, pero el riesgo que supone que alguien tan pequeño contraiga una enfermedad es muchísimo más alto que cuando el niño ya es más grande o cuando se trata de un adulto, y es por esto por lo que el sistema de vacunación comienza casi desde el nacimiento y se alarga hasta la edad de los 14 años.

Concienciarnos acerca de lo importante que es mantener alejadas del panorama sanitario a determinadas enfermedades como la tos ferina, la poleo, el sarampión, o la varicela, hace posible que nuestros hijos se mantengan sanos y fuertes y que puedan crecer sin problemas que, en otro tiempo, no se llegaban a vencer.

 

Conoce el calendario de vacunación infantil

A continuación detallamos el calendario de vacunación actualizado en 2018 y publicado por la Comunidad de Madrid, donde se muestran las vacunas y los refuerzos que deberían tener los niños en cuanto a las vacunas se refiere.

  • Poliomielitis (2, 4 y 11 meses).
  • Difteria-Tétanos-Pertussis (2, 4 y 11 meses y 6 años y 14 años).
  • Haemophilus influenzae b (2, 4 y 11 meses).
  • Hepatitis B (2, 4 y 11 meses).
  • Neumocócica conjugada 13V (2, 4 y 11 meses).
  • Sarampión-Rubeola-Parotiditis (12 meses y 4 años).
  • Meningococo C (4 y 12 meses y 12 años).
  • Varicela (15 meses y 4 y 12 años).
  • Virus del Papiloma Humano (niñas a partir de 12 años).

 

En definitiva, aun siendo conscientes de que las vacunas, como cualquier otro medicamento, no son inocuas, son esenciales para que multitud de enfermedades no nos afecten como desgraciadamente ocurre en muchos países en vías de desarrollo. Los avances en medicina permitieron descubrir antídotos contra muchas de ellas, y en nuestra mano y en nuestra responsabilidad está el no dejar que vuelvan a aparecer.


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Dicen que viajar es una de las mayores experiencias de las que puede disfrutar el ser humano, y no es para menos, ya que además de servir para relajarse y para desconectar, permite ampliar conocimientos y experiencias en base a otras culturas y formas de ver la vida. Pero debemos ser conscientes de que viajar también puede entrañar riesgos, como por ejemplo a nuestra salud, por lo que será muy importante tomar una serie de precauciones y recomendaciones en caso de que estemos planeando ya un viaje al extranjero.

 

Consejos para viajar al extranjero con precaución

  • Planifica tu viaje siempre con un tiempo considerable de antelación.
  • Si estás en tratamiento médico, comprueba tus medicinas y acude a tu doctor en caso de que sea necesario que te vuelva a recetar lo que estés tomando.
  • Hazte con un brazalete, si padeces alguna enfermedad específica como la diabetes, para que en caso de accidente puedan darte también en destino la medicación o el tratamiento que precises.
  • Lleva siempre toda tu documentación en regla e incluye en el equipaje las recetas de tu médico si tu tratamiento médico es complejo, por si acaso fuera necesario que lo enseñes en el aeropuerto, por ejemplo.
  • Comprueba tu cuadro de vacunas y acude a la enfermería de tu centro médico por si alguna de las que ya tienes necesita algún refuerzo o necesitas alguna que dejaste en el olvido.
  • Infórmate bien sobre el lugar al que vas a viajar y reúne toda la información necesaria sobre las posibles enfermedades que existan en ese lugar y las medidas de seguridad oportunas que debas tomar.
  • La temperatura climática del destino también es importante, ya que así podrás llevar la ropa y el calzado más adecuado, evitando problemas molestos posteriores como una rozadura o ampolla.
  • Informa a tu médico de tu viaje si acudes, sobre todo, a zonas en subdesarrollo, ya que para viajar a determinados países existen vacunas que pueden ser obligatorias, como la de la rabia o la poliomielitis. Por ejemplo, la vacuna de la Meningitis Meningocócica es obligatoria para todos aquellos que decidan viajar a Arabia Saudí.
  • Lleva siempre un botiquín básico en tu viaje al extranjero y no olvides introducir productos como el repelente de los mosquitos, el desinfectante, la crema solar y material para poder curar heridas o quemaduras leves. Si el viaje va a ser largo, será recomendable consultar con el médico el contenido que debería llevar el botiquín.
  • Si al viaje van a acudir personas de la tercera edad o niños, siempre deberán informar al médico del destino del viaje para que el especialista pueda terminar las recomendaciones y cuidados a seguir.

 

Todos estos consejos ejemplifican muy bien la importancia que tiene un viaje al extranjero y las medidas que deberíamos tomar durante la planificación del viaje para evitar disgustos y accidentes. Debemos ser conscientes de que no todos los países tienen la misma situación sanitaria o las mismas leyes de cuidados específicos en torno al turismo, y que informarnos con tiempo ayudará a no caer en errores que podamos llegar a lamentar.

Además de estos consejos, existen otros más sencillos pero igual de importantes a la hora de viajar al extranjero, como no consumir agua que no sea embotellada o tener cuidado con los alimentos que consumamos y la forma y el lugar en que hayan sido cocinados, con el fin de evitar problemas como el de la diarrea, bastante habitual en viajes internacionales. Del mismo modo, es importante el evitar nadar en zonas de agua dulce, como los lagos, ya que en algunos países de África, por ejemplo, dichas aguas pueden ser conductoras de enfermedades como la esquistosomiasis.

Para aquellos que cuenten con un seguro de salud privado también será importante el consultar las cláusulas del mismo y si existe, y en qué condiciones y lugares, una cobertura internacional.

Y es que todas las recomendaciones son pocas a la hora de decidirse a viajar a algún lugar internacional, con el fin de minimizar todos los riesgos posibles y disfrutar sin contratiempos del viaje. Tomar precauciones y hacer una planificación bien reflexionada de nuestra aventura, hará que solo nos queden grandes recuerdos de ella.


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La preocupación por el estado de nuestra salud aumenta cada vez más, lo que repercute también en una mayor necesidad de control a casi cada momento, y sobre todo en cuanto a enfermedades y trastornos que tienen gran incidencia entre la población de nuestro país y del resto del mundo se refiere, como es el caso de la hipertensión arterial.

La Organización Mundial de la Salud calcula que solamente en España habrá alrededor de 15 millones de personas en situación de hipertensión, diagnosticados y sin diagnosticar, lo que convierte la hipertensión arterial en uno de los trastornos más comunes y habituales de la sociedad.

La hipertensión es una patología que suele afectar a personas de mediana edad y de edad avanzada, y que suele estar relacionada con otras enfermedades. Las consecuencias de la hipertensión arterial, sobre todo cuando no está controlada o se desconoce incluso su padecimiento, pueden ser tales como los problemas de corazón, de visión, de riñones, o incluso del cerebro. Es decir, que la hipertensión puede acarrear con el tiempo consecuencias muy peligrosas para la salud, por lo que son muchas las personas que optan por llevar un control diario de su tensión en casa para evitar sobresaltos.

 

¿Cómo medir la presión arterial en casa?

En primer lugar, para poder medir la tensión arterial en nuestra casa, necesitaremos tener un tensiómetro. Este tensiómetro podrá ser digital o aneroide, que es el habitualmente utilizado por los profesionales de la medicina compuesto por una perilla para insuflar aire y un contador con aguja. Además, para acertar a la hora de elegirlo, podemos seguir otra serie de criterios básicos, como pueden ser el tipo de pantalla que tenga, su tamaño, que disponga de sonido o no, o su precio más o menos elevado. Otro de los aspectos que se puede tener en cuenta es si querremos que nos mida la tensión por el brazo, por la muñeca o por el dedo, aunque sin duda la medición a través del brazo es la forma más efectiva para la obtención de unos datos más precisos.

Es muy importante que cualquier aparato que utilicemos para medir nuestra tensión en casa esté debidamente homologado y, en el caso de que ya seamos personas diagnosticadas de hipertensión, debe ser nuestro médico el que se encargue de guiarnos en cuáles son las cifras máximas (sistólica) y mínimas (diastólica) que podamos tener para encontrarnos en unos límites aceptables a la hora de la medición.

Para obtener una mayor precisión en los tramos es recomendable medir la tensión tres veces, con una parada de unos dos minutos entre medición y medición, ya que el valor de nuestra tensión puede oscilar arriba y abajo por múltiples factores. En consecuencia, hacer la medición tres veces casi consecutivas, nos ayudará a encontrar el valor más certero, lo cual conseguiríamos eliminando la primera cifra y haciendo una media clásica entre las cifras que obtengamos en segundo y tercer lugar.

presión arterial

 

Consejos prácticos para medir la tensión arterial

  • Estar relajado y colocarse en una posición que resulte lo más cómoda posible.
  • Colocar bien el brazalete del tensiómetro, de forma que el borde inferior del mismo no supere la distancia de 3 centímetros hasta el codo.
  • Mantener la vejiga vacía para que no se incrementen los niveles de estrés durante la prueba.
  • No apretar en exceso el brazalete antes de comenzar, lo ideal es que pueda entrar la punta de un dedo de la mano para que tenga la tensión correcta.
  • No realizarse la toma de la tensión justo después de comer, de ingerir alcohol, nicotina u otro tipo de sustancias estimulantes como la cafeína.

 

Cómo utilizar un tensiómetro digital

Los tensiómetros digitales pueden ser automáticos o manuales, y en el caso de los primeros el propio tensiómetro tendrá un botón por medio del cual inflar el brazalete, algo que en el caso del modelo manual habrá que hacer manejando y pulsando una perilla de goma. Una vez inflado por completo, el tensiómetro se dispondrá a hacer la lectura de la tensión, lo cual reflejará al cabo de un rato en la pantalla, mostrándose en primer lugar el valor sistólico y en segundo lugar el diastólico.

Antes de finalizar el proceso, hay que presionar el botón de escape del aire insuflado.

Pasados unos minutos, puede repetirse el proceso para obtener unos valores más precisos.

 

Cómo utilizar un tensiómetro aneroide

El tensiómetro aneroide se compone de un estetoscopio, como el utilizado habitualmente en la medicina. Los auriculares del mismo deben ponerse en los oídos, y el disco metálico introducirlo dentro del brazalete, por la cara interna del brazo y un poco por encima del codo, de manera que parte del disco quede en el interior del brazalete y la otra parte fuera del mismo.

A continuación hay que inflar el brazalete con la goma de forma rápida, fuerte y constante, ya que una velocidad lenta podría proporcionarnos unos valores erróneos. Hay que inflar hasta que el contador marque un valor de 30 o 40. Después habrá que utilizar la válvula para que vaya escapando el aire, y será justo en ese momento cuando comencemos a escuchar los latidos del corazón, los que habrá que medir observando la numeración que vaya presentando al ritmo de los latidos el medidor. La lectura de la aguja que presente el primer sonido, será lo correspondiente a la presión sistólica. Cuando los latidos dejen de escucharse, deberemos comprobar de nuevo la aguja del medidor, ya que ese será el valor de la presión diastólica.

 

Los tensiómetros aneroides presentan, a priori, una mayor complejidad que los digitales, por eso son los que más frecuentemente vemos en las consultas de medicina y enfermería y no en los hogares, lo que no quiere decir que no puedan adquirirse igualmente.

Debemos ser conscientes, en el caso de querer utilizar un tensiómetro en casa, que la recomendación del propio médico o farmacéutico será de vital importancia para poder analizar los resultados de la tensión con la mayor eficacia posible, evitándose de este modo resultados erróneos o falsas interpretaciones que puedan preocupar a la  persona innecesariamente.


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A continuación te queremos compartir algunos de los mejores consejos para tener sanos bocas y dientes. Básicamente el cuidado de los dientes se resume en cepillarse y utilizar el hilo dental diariamente, además de visitar con regularidad al odontólogo. Los dentistas están para dar consejos y tratar las enfermedades una vez que han aparecido, también están para corregir enfermedades y desviaciones dentales (como por ejemplo con el tratamiento mediante ortodoncias donde hay infinidad de soluciones: más info en Ormco), pero es responsabilidad nuestra mantener una correcta higiene dental para evitar caries y otras enfermedades asociadas a una deficiente higiene en nuestra boca.

Cómo cuidar los dientes de los niños

Tratándose de los dientes nuevos de los bebés, es importante limpiarlos todos los días. Debes saber que cuando salen los primeros dientes, es indispensable limpiarlos frotando con suavidad y utilizando una toalla húmeda y limpia. Si se trata de dientes un poco más grandes, entonces lo más conveniente es utilizar un cepillo de dientes apropiado para niños.

No olvidad que en niños que sean menores de 2 años, no se debe utilizar pasta de dientes; en cambio lo que se recomienda es usar agua para cepillar los dientes del pequeño. Otro consejo importante para mantener los dientes y la boca sanos, es evitar que el bebé se duerma con el biberón. El motivo de esto es simple, ya que la leche puede quedarse entre los dientes y eventualmente provocar la formación de caries.

También es muy recomendable incentivar a los pequeños a que coman alimentos bajos en azúcar, incluyendo las verduras, los quesos y las frutas. Hay que evitar que los niños coman dulces masticables o pegajosos, ya que no son buenos para la salud de los dientes. Igualmente importante es enseñarles a los niños, a cepillarse sus dientes de la manera apropiada, así como lo beneficioso que es el mantener los dientes bien limpios.

Por supuesto también es necesario llevar a los niños con el odontólogo con regularidad, a partir de su primer año de vida.

Cuidado de los dientes en la adolescencia

En el caso de los adolescentes lo que se recomienda es que cepillen sus dientes por lo menos dos veces diariamente utilizando una pasta de dientes con flúor. También es recomendable que utilicen hilo dental al menos una vez al día y preferiblemente que eviten fumar o masticar tabaco, ya que esto puede manchar sus dientes, además de provocarles más aliento e incluso ocasionarles cáncer.

Se recomienda además el uso de un equipo protector adecuado cada vez que se practiquen deportes de contacto e igualmente acudir con el odontólogo una vez cada 6 meses para efectuar controles, así como para realizar trabajos de limpieza regularmente.

El cuidado de los dientes en los adultos

En este caso lo que se recomienda para mantener los dientes y la boca sana en los adultos es cepillarse por lo menos dos veces al día los dientes usando una pasta dental con flúor. Del mismo modo es altamente recomendable que se utilice hilo dental al menos una vez por día, evitar fumar o masticar tabaco.

También es importante que cuando se tomen medicamentos, preguntar al médico si existen algunos efectos secundarios que podrían afectar a los dientes. Asimismo se recomienda observar dentro de la boca con regularidad para buscar llagas que no se curen, encías irritadas, así como otro tipo de malestares en la boca. También es necesario ir con el odontólogo una vez cada 6 meses para controles y limpiezas dentales.

¿Qué sucede cuando no cuidas tus dientes y boca?

Cuando no cuidas la salud de tu boca y dientes, se presenta un deterioro dental que a su vez ocasionan las caries. En este punto tus dientes pueden deteriorarse porque no te cepillas ni utilizas hilo dental regularmente. De no tratarse a tiempo, las caries te pueden provocar mucho dolor en los dientes, así como generar infecciones, incluso en muchos casos puedes llegar a perder tus dientes.

Otra de las consecuencias de no tener una boca y dientes saludables es la enfermedad de las encías. En este caso lo que sucede es que se presenta una infección en el tejido que sostiene los dientes y que con el tiempo puede ocasionar que los dientes se caigan. Peor aún, existe evidencia de que la enfermedad de las encías esta relacionada con las enfermedades del corazón.

En cuanto a la boca específicamente, cosas como fumar, masticar tabaco y beber alcohol, pueden incrementar el riesgo de padecer cáncer en la boca. Si bien es cierto que una mala higiene bucal no necesariamente podría incrementar el riesgo de padecer esta enfermedad, la realidad es que cuando se combina con cualquier otro factor de riesgo, se incrementan significativamente las posibilidades de que se padezca la enfermedad de cáncer.

Por supuesto, tener una mala higiene bucal ocasiona que los dientes no estén limpios y que la persona sufra de mal aliento. Esta situación puede ser muy incómoda al relacionarse con los amigos en la escuela, el trabajo o eventos sociales. En su conjunto, todo esto puede conducir a una pérdida de autoestima.

¿En qué momento ir al dentista?

Desde el primer momento que se experimenta dolor en la boca o en los dientes, hay que acudir con el dentista. Cuanto más se espere, más daño se puede ocasionar a la boca, por lo que no hay que jugar con este aspecto y de preferencia ir al odontólogo dos veces por año para realizarse limpiezas dentales.


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En muchos países las enfermedades del corazón representan una de las principales causas de muerte e incluso de discapacidad. Hay diferentes cosas que pueden incrementar el riesgo de experimentar una enfermedad del corazón, a lo cual se le conoce como “factor de riesgo”. Si bien es cierto que algunos de estos factores de riesgo no es posible controlarlos, otros por el contrario si lo son y al aprender a reducir su riesgo, se puede evitar en gran medida su aparición.

¿Qué factores de riesgo no se pueden cambiar en una enfermedad cardíaca?

Para empezar la edad es uno de los principales factores de riesgo que no se pueden cambiar. Es decir, el riesgo de padecer una enfermedad del corazón se incrementa a medida de una persona envejece. Los hombres por ejemplo, a partir de los 45 años y las mujeres a partir de los 55 años, experimentan un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

Por su parte, el sexo puede afectar de distintas maneras tanto a hombres como a mujeres. El estrógeno en las mujeres por ejemplo, proporciona cierta protección contra enfermedades cardíacas, sin embargo, la diabetes incrementa aún más el riesgo de este tipo de enfermedades en las mujeres en comparación con los hombres.

En el caso de la raza, hay ciertos tipos de grupos étnicos que experimentan un mayor riesgo que otros. Por ejemplo, los afroamericanos son más propensos a tener enfermedades del corazón en comparación con las personas de piel blanca. Por su parte, los hispanos son menos propensos a padecer de estas enfermedades.

El historial familia también es algo que no se puede cambiar, por lo que si algún familiar cercano ha tenido una enfermedad del corazón, hay un mayor riesgo que otro miembro de la familia también la padezca, incluso a una edad más temprana.

¿Qué se puede hacer para disminuir el riesgo de enfermedades del corazón?

Una de las principales cosas que se pueden hacer es controlar la presión arterial, ya que en el caso de la hipertensión, se sabe es un factor de riesgo para las enfermedades cardíacas. Por ello la presión arterial debe ser revisada de manera regular, por lo menos una vez cada año y con mayor frecuencia si ya se padece de hipertensión.

También es altamente recomendable mantener bajos los niveles de colesterol y triglicéridos, ya que si se encuentran altos, esto puede generar una obstrucción en las arterias y en consecuencia, elevar el riesgo de padecer una enfermedad coronaria y eventualmente un ataque al corazón.

Por supuesto también es necesario mantenerse en un peso saludable, ya que al estar fuera de forma o tener obesidad, se puede incrementar el riesgo significativamente. Hay que tener en cuenta que otros factores están relacionados, como el caso de los elevados niveles de colesterol, la presión arterial alta y la diabetes.

Llevar una dieta saludable también ayuda a evitar las enfermedades del corazón, por ello se recomienda limitar el consumo de grasas saturadas, alimentos ricos en sodio, además de azucares. Por el contrario, se debe incrementar la ingesta de fruta fresca, verduras, además de granos enteros.

No olvidar tampoco que el ejercicio contribuye a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, principalmente porque fortalece el corazón, además que mejora la circulación e incluso puede ayudar a bajar de peso y mantener en niveles óptimos el colesterol y la presión arterial.

Se debe reducir al mínimo el consumo de alcohol ya que esto incrementa la presión arterial y agrega calorías adicionales, lo que a su vez hace que se aumente de peso. Adicionalmente se debe evitar fumar ya que en este caso incrementa el riesgo de ataques al corazón.

Controlar el estrés, así como la diabetes y asegurarse de dormir lo suficiente, son otras recomendaciones para evitar enfermedades del corazón, además de las revisiones con el médico de forma regular.


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Actualmente, Internet constituye un espacio que nos nutre de información cada día, y el campo de la medicina y la salud no es una excepción y cada vez son más los usuarios que se informan con más frecuencia en los diferentes canales que se ponen a disposición, desde las redes sociales hasta las diferentes páginas y portales web que nutren Internet.

Internet es un espacio en el que todo el mundo puede disponer de su canal o portal para presentarse al mundo y la calidad de sus contenidos suele ser muy variable. El sector sanitario no es ninguna excepción y dada su importancia es importante tener claro que “no hay nada como la información prestada directamente por los profesionales sanitarios”.

En cualquier caso, es posible sondear la información sanitaria que encontramos en internet si somos prudentes y seguimos unas recomendaciones u orientaciones básicas antes de confiar en lo que se nos cuenta en unos y otros espacios.

Consejos al buscar información sanitaria en internet:

  1. Internet es una fuente orientativa de información que constituye una herramienta de consulta importante para profesionales de la salud y de pacientes.
  2. Conviene ser prudente con la información que se obtiene en Internet, contrastar informaciones y recomendando siempre consultar a un médico ante temas que puedan ser especialmente sensibles para la salud.
  3. De primeras, no conviene ser confiado ante ofertas de productos milagro o infalibles con ingredientes secretos, es uno de los medios más utilizados por timadores y embaucadores en este sector, muy proclives también en el ámbito de la nutrición.
  4. Los medicamentos que requieren receta médica no deben ser adquiridos online. Está prohibido. Para otros medicamentos sin receta deben seguirse las recomendaciones de las autoridades sanitarias de cada país.
  5. No ofrezca información personal antes de saber cómo se utilizarán y tratarán sus datos.
  6. Una web responsable debe responder a preguntas como quién o quienes son los responsables de la web, indicar las fuentes originales de la información o si disponen de profesionales sanitarios identificados.
  7. Mucho cuidado con las compras por internet, antes de efectuar un pago es importante asegurarse de que la transacción es segura.
  8. Si ha sido estafado por alguna web, siempre puede ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes y asociaciones de consumidores.
  9. Estudie la información que se muestra en las webs en cuanto a términos de uso y limitaciones legales antes de entrar en foros o cualquier otro medio participativo.
  10. Siempre, ante cualquier duda que pueda surgir en cuanto a la información que se encuentre en internet, consulte con su médico, farmacéutico o profesional sanitario competente.

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Carillas dentales para corregir el amarilleamiento de los dientes

La sociedad nos obliga a adoptar determinadas formas de actuar y una de ella es la de mantener los dientes blancos, se ha convertido en una obsesión mundial. Pera no solo hay que mantener una higiene también debemos evitar ciertos alimentos que mancharán nuestros dientes. Si conseguimos eliminarlos o reducirlos de nuestra dieta evitaremos tener que blanquear los dientes o recurrir a la última tecnología con las carillas dentales.


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