Lamparas ultravioleta en hospitales para desinfeccion

La COVID-19 ha generado una pandemia a nivel mundial y nos ha recordado la importancia de la desinfección de los espacios y de nuestro propio cuerpo. En este sentido, muchos son los sistemas que se están utilizando para acabar con las partículas del SARS-CoV-2, virus que desarrolla dicha enfermedad. Uno de los que se ha revelado más útiles es el uso de radiación UVC. Pero ¿sabes qué es y qué tipos se pueden usar? Aquí te lo explicamos.

Los tipos de radiación de luz UV

La luz ultravioleta es una radiación electromagnética cuya longitud de onda se sitúa en valores comprendidos entre los 10-400 nanómetros. Es especialmente conocida por ser emitida por el sol y por resultar la responsable de suframos quemaduras en la piel y nos bronceemos al aire libre, aunque no es visible para el ojo humano.

Sin embargo, no toda la luz ultravioleta es igual. En concreto, existen tres tipos:

  • Rayos UVA. Son los que poseen mayor longitud de onda (315-400 nm) y menor carga energética por fotón (3,10-3,94 eV). La mayor parte de la radiación ultravioleta que llega a la Tierra pertenece a este tipo. Tiene capacidad para penetrar en la piel, aunque solo a las capas más externas. Es la responsable del incremento en la producción de melamina responsable del bronceado, pero también de la aparición de quemaduras, manchas y arrugas.
  • Rayos UVB. También llega a la superficie del planeta, pero en menor medida. Su longitud de onda es de 280-315 nm y posee una energía por fotón de 3,94-4,43 eV. No se queda en las capas superficiales, sino que penetra a las más profundas generando quemaduras. En casos de exposición prolongada, puede dañar el ADN cutáneo y provocar cáncer de piel.
  • Rayos UVC. La más nociva y perjudicial (100-280 nm de longitud de onda y 4,43-12,40 eV de carga energética por fotón). Pero, por suerte, la capa de ozono de la atmósfera de la Tierra la filtra en su totalidad, de modo que no llega a la superficie. Sin embargo, el ser humano es capaz de producir radiación UV-C de manera artificial.

Los rayos UVC no solo son extremadamente nocivos para el ser humano, sino también para el resto de seres vivos y microorganismos que habitan en el planeta. Ese es el motivo por el que los científicos han desarrollado lámparas ultravioleta para desinfección especiales destinadas a acabar con el coronavirus SARS-CoV-2 y desinfectar los espacios.

La efectividad de la radiación UVC contra la COVID-19

Hasta ahora no había estudios científicos que certificaran que la luz UV-C destruya las partículas de SARS-CoV-2, sin embargo ya están apareciendo estudios en los que se afirma que la luz ultravioleta UV-C elimina el coronavirus. Se sabe con certeza de que este tipo de radiación daña irreversiblemente las cadenas de ARN y las estructuras moleculares de todo tipo de bacterias, hongos, etc. Incluso del virus del SARS, que es el hermano mayor del que ha provocado actualmente una pandemia a nivel global y que también originó una emergencia sanitaria en el año 2002.

Los riesgos del uso de radiación UV-C contra el SARS-CoV-2

Como decíamos antes, la luz UVC es extremadamente perjudicial para el ser humano debido a su escasa longitud de onda y a la elevada carga energética por fotón. De hecho, se cree que la vida en el planeta habría sido imposible si la capa de ozono no fuese capaz de retenerla en su totalidad.

Por ejemplo, las quemaduras solares en la piel ocasionadas por la exposición durante horas a la radiación UVB podría ser provocada por la UVC en menos de 30 segundos. Además, puede provocar daños irreparables en la visión en menos de 1 minuto. Para hacerte una idea, los daños son 10 veces superiores a los provocados por mirar directamente y sin protección al sol.

Esos son los motivos por los que, a la hora de utilizar la radiación UVC en la lucha contra la COVID-19 es necesario mantener ciertas precauciones y medidas de seguridad. Por ejemplo, este tipo de luz nunca se debe usar para desinfectar ninguna zona de la piel humana. Ni siquiera debe haber personas delante cuando se está empleando.

Sistemas de aplicación seguros de la luz UVC frente al coronavirus

Entonces ¿cómo se usan los rayos UVC contra el SARS-CoV-2? Muy fácil. En concreto, se emplean a través de lámparas capaces de emitir ese tipo de luz y situadas en lugares en los que la luz no puede llegar a entrar en contacto con las personas.

Por ejemplo, cada vez es más habitual situar lámparas de rayos UV-C en los conductos de los sistemas de ventilación y aire acondicionado de viviendas y centros comerciales. Con ello se consigue renovar de forma segura el aire y eliminar todo tipo de partículas de virus y microorganismos en general.

Asimismo, también se emplean en los conductos de recirculación de las depuradoras y en las tuberías de distribución. Con ello se consigue eliminar las posibles partículas de SARS-CoV-2 presentes en el agua. No hay que olvidar que, aunque no se conozca con exactitud su capacidad de contagio sobre ese elemento, sí se sabe a ciencia cierta que el virus tiene la capacidad de sobrevivir durante horas en él.

Por su parte, también existen lámparas de rayos UVC de techo o portátiles. Pero, para usarlas, hay que asegurarse previamente de que no hay personas ni animales dentro de la habitación. Por ejemplo, este es un método muy utilizado en los hospitales para desinfectar los quirófanos antes y después de cada intervención.

Algunas conclusiones sobre los rayos UVC frente a la COVID-19

Dicho esto, queda claro que la luz ultravioleta de tipo UVC es totalmente efectiva para desinfectar espacios y eliminar hasta la más ínfima partícula del SARS-CoV-2. Sin embargo, debido a que no se puede aplicar sobre la piel humana por su carácter altamente nocivo y perjudicial, debe considerarse como el mejor complemento a aquellos hábitos de higiene y desinfección personal que hemos adquirido especialmente durante los últimos meses. Hablamos, sobre todo, del lavado de manos mediante gel hidroalcohólico y del uso de mascarilla.